Mujeres trans en el deporte: el estudio que lo cuestiona todo
Un metaanálisis publicado por la revista científica británica cuenta con más de 6.400 participantes y concluye con la falta de diferencias significativas en fuerza o capacidad aeróbica tras tratamiento hormonal en mujeres trans.
El eterno debate de la presencia de personas trans se ha convertido en uno de los argumentos favoritos para los grupos que se oponen a los derechos del colectivo. Por ello, poco ha extrañado a la comunidad que aumenten los estudios al respecto. Esta vez ha sido la British Journal of Sports Medicine la encargada de publicar recientemente un amplio estudio elaborado por investigadores de la Universidad de São Paulo. El documento cuestiona una de las afirmaciones más extendidas en el debate deportivo actual: que las mujeres transgénero supuestamente cuenten con ventajas físicas frente a las mujeres cisgénero en competiciones femeninas. Por medio del promedio de datos, demuestran que estas ventajas son, de hecho, escasas.
El trabajo consistió en un metaanálisis que reunió 52 investigaciones previas y analizó datos de 6.485 personas, incluidas mujeres trans, hombres trans y personas cisgénero. El objetivo fue comparar la composición corporal y distintos indicadores de rendimiento físico para ofrecer una evaluación más sólida basada en evidencia acumulada.
Entre los 2.943 casos de mujeres trans bajo tratamiento hormonal incluidos en los estudios, los resultados no mostraron diferencias significativas respecto a mujeres cis. En variables clave como la fuerza del tren superior e inferior no mostraban la ventaja de la que se suele comentar en los debates, ni tampoco en el consumo máximo de oxígeno, indicador fundamental de la capacidad cardiorrespiratoria. Aunque en promedio algunas mujeres trans presentaban mayor masa muscular, esa diferencia no se tradujo en un mejor desempeño en pruebas físicas tras entre uno y tres años de terapia hormonal.
Opiniones de expertos: la gran ausencia de mujeres trans en el deporte
Según su entrevista con Cadena SER, la portavoz de la Asociación de Familias de Menores Transexuales de Navarra y Euskadi, Bea Sever, señalaba que, aunque cerca del 70% de las personas trans practica deporte, solo el 6% lo hace de forma organizada. La gente trans no siente que el deporte sea un espacio seguro. Según lo reclama, se trata de un 0,01% de la población.
Bruno Gualano, médico investigador y coautor del estudio, sostuvo que las mujeres trans “no representan una amenaza en el deporte femenino”, según El País. Los autores del estudio señalan que la reducción de testosterona y los tratamientos de afirmación de género tienden a disminuir las diferencias fisiológicas, situando el rendimiento en parámetros comparables.
La falta de deportistas trans y la abundancia de discusiones sobre la presencia trans en el deporte viene desequilibrada. De hecho, solo ha habido una mujer trans participando en los Juegos Olímpicos. Laurel Hubbard, en Tokio 2020, falló sus tres intentos en la modalidad de arrancada de halterofilia y no ganó medalla. Pero después de los Juegos recibió una gran campaña de acoso, y tuvo que retirarse del deporte.
Una publicación tardía, pero compenetrada con los Juegos Olímpicos
La publicación adquiere especial relevancia en un momento en que diversas autoridades deportivas internacionales avanzan hacia normativas más estrictas sobre elegibilidad. Su alcance llega justo a tiempo, con el intento de visibilizar la diversidad en el deporte y en pleno desarrollo de los Juegos Olímpicos de Invierno 2026. El debate sobre la participación de mujeres trans ha estado marcado, durante años, por decisiones influenciadas en muchos casos por percepciones, temores o campañas de odio generadas por la extrema derecha, más que por estudios de gran escala.
Aunque los especialistas coinciden en que se necesita continuar investigando, el estudio brasileño aporta uno de los análisis más amplios hasta la fecha y reaviva un debate que sigue abierto tanto en el ámbito científico como en el regulatorio.
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