PP y Vox intentan limitar la proyección en cines de ‘La bola negra’: un espejismo de la censura del régimen del 37
La ultraderecha amenaza el arte y la libertad de expresión buscando limitar la creación y proyección de obras que conmueven la conciencia social y nos recuerdan nuestra historia. La censura de PP y Vox en el cine: una amenaza a la libertad de expresión y la memoria histórica
Su amenaza trasciende la palabra a la que se acogen: buscan limitar las subvenciones a la creación de todo aquello que no entre en su definición de “libertad, eficiencia y austeridad, renunciando expresamente a todo intento de imprimir cualquier sesgo ideológico o condicionar el libre pensamiento y juicio de los ciudadanos”.
Estas palabras salen, sin vergüenza alguna ni memoria histórica, de la boca del portavoz de la Junta de Castilla y León, Carlos Fernández Carriedo, del Partido Popular, en alusión al apartado 16.9 del acuerdo de gobierno que firmaron ambos partidos.
España, reconocida por su propia Constitución como un Estado social y democrático de derecho, garantiza la pluralidad política e ideológica. La cultura y el arte no son elementos que dependan del Gobierno: son expresiones vivas del pueblo.
España, reconocida por su propia Constitución como un Estado social y democrático de derecho, garantiza la pluralidad política e ideológica. La cultura y el arte no son elementos que dependan del Gobierno: son expresiones vivas del pueblo.
Ocurre en un momento de máxima tensión social, a las puertas de una campaña electoral y tras el reconocimiento a una obra que no solo nos recuerda y homenajea a una de las figuras que defendían la libertad, la igualdad y los derechos queer. A demás ganó mejor película en el festival internacional de cine de Cannes entre otros premios y nominaciones.
En 1961, Viridiana de Luis Buñuel, recibió la única Palma de Oro en Cannes de nuestra historia durante la dictadura de Francisco Franco Bahamonde. El régimen ordenó destruir todas las copias existentes; por suerte, Silvia Pinal logró sacar clandestinamente una copia del negativo hacia México. La película no pudo proyectarse en España hasta 1977, tras la muerte del dictador.
El 29 de octubre de 2026 se cumplieron 27 años de la muerte de Rafael Alberti, perteneciente a esta misma generación. Republicano, antifascista y exiliado durante más de cuarenta años, volvió y falleció en la tierra por la que luchó. Federico fue asesinado aquí; sin embargo, a fecha de hoy, el país aún le debe una tumba propia donde poder homenajearlo.
Por mucho que se empeñen en desempolvar viejas tijeras de censura bajo la máscara del consenso institucional, la cultura siempre encuentra la grieta por donde florecer. La memoria no se ahoga con vetos ni subvenciones retiradas: se proyecta, se lee y se defiende en las calles y en la cotidianidad de las conversaciones. Frente a la visión excluyente del patriotismo que enarbolan Feijóo y Abascal, donde la cultura se evalúa según su adecuación a los “valores nacionales” o a una ficticia ausencia de “sesgo ideológico” Lorca oponía un patriotismo crítico y sin fronteras.
Cuando defendía en 1931 que la cultura es una necesidad básica, recordaba que el arte no pertenece a las instituciones ni a la burocracia de los partidos políticos. Pretender ahogar económicamente o limitar la difusión de producciones como ‘La bola negra‘ es intentar arrebatarle al pueblo el alimento del pensamiento libre y crítico.
Pretender medir la legitimidad de una obra según el filtro identitario de la ultraderecha es reeditar la misma alergia a la diversidad cultural que les persiguió a quienes nos advirtieron y lucharon primero.
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Dara Reid: AutorVer todas las publicacionessocióloga, escritora y redactora, especializada en cultura. De Galicia, en Madrid.



